Robaovejas
Robaovejas es uno de los dragones que desempeñó un papel fascinante y crucial durante la "Danza de los Dragones", el sangriento conflicto civil que enfrentó a la familia Targaryen en su lucha por el Trono de Hierro. Este dragón en particular se ganó su nombre por su costumbre de cazar ovejas para alimentarse, lo que le dio una reputación temible entre los pastores de Poniente.
Robaovejas era un dragón grande y feroz, con escamas de un marrón fangoso que le daban un aspecto terrenal y algo desaliñado en comparación con otros dragones más majestuosos. Su naturaleza indómita lo hacía difícil de controlar, y durante muchos años vivió en libertad, cazando ovejas y otros animales para sobrevivir.
Sin embargo, durante la guerra civil, una joven de origen humilde llamada Nettles logró lo que parecía imposible: domesticar a Robaovejas. Nettles era una chica astuta y valiente, que ideó un plan sencillo pero efectivo para ganarse la confianza del dragón. Cada día, le ofrecía una oveja como tributo, y con el tiempo, Robaovejas empezó a reconocerla y aceptar su presencia. Esta conexión inusual permitió que Nettles se convirtiera en su jinete, un hecho que sorprendió a muchos, ya que hasta entonces se creía que solo los miembros de la familia Targaryen podían montar dragones.
Con Nettles a su lado, Robaovejas se unió a las fuerzas de Rhaenyra Targaryen en la Danza de los Dragones. Aunque no participó en tantas batallas como otros dragones, su presencia en el conflicto fue significativa. La historia de Nettles y Robaovejas demostró que el vínculo con los dragones no estaba reservado exclusivamente para la élite Targaryen, sino que podía ser alcanzado por cualquiera con la determinación y el ingenio necesarios.
Al final de la guerra, cuando la situación se volvió cada vez más peligrosa para los partidarios de Rhaenyra, Nettles y Robaovejas desaparecieron. Se especula que pudieron haber encontrado refugio en las Montañas de la Luna, una región remota y difícil de alcanzar, donde podrían haber vivido el resto de sus días lejos del conflicto y la persecución.
La historia de Robaovejas y Nettles es un recordatorio de la diversidad y la complejidad de los vínculos entre humanos y dragones en el mundo de Poniente, y añade una capa de riqueza y profundidad a la ya intrincada historia de los Targaryen y sus dragones.
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