Episodio 4 : Buscando un rumbo
La Mantis se sentó en el suelo del cuartucho donde se había refugiado después de escapar del último intento de la policía de atraparla. Sentía las fuerzas flaqueando y sabía que solo tenía un momento de descanso antes de que tuviera que moverse de nuevo. Las noticias que había leído en su teléfono la habían puesto en alerta: la policía estaba cerrando el cerco alrededor de ella y pronto sabrían su identidad.
Se levantó y miró a su alrededor, evaluando sus opciones. Sabía que no podía quedarse allí por mucho tiempo. Agarró su mochila y la descolgó de un gancho en la pared. Dentro de ella guardaba todo lo que necesitaba para sobrevivir: algo de comida, agua, ropa de repuesto y un botiquín de primeros auxilios. También ocultaba un arma que había robado de un policía años atrás.
Salió del cuartucho y echó un vistazo rápido a la calle. Todo parecía tranquilo. Adelante, a la derecha, podía ver a varios policías investigando en una casa abandonada. Pensó rápidamente en un plan y decidió que tenía que pasar por allí para llegar a su siguiente objetivo.
Se cubrió el rostro con una bufanda negra y caminó hacia la casa, tratando de mezclarse con la multitud. Pasó cerca de un grupo de policías y uno de ellos se giró para examinarla de cerca. "Oye, ¿dónde vas?" preguntó, acercándose.
"Lo siento, estoy perdida" respondió ella con una voz temblorosa.
El oficial la miró detenidamente antes de decir: "Deberías irte de aquí, no es seguro".
La Mantis se alejó y respiró aliviada. Continuó caminando hasta llegar a la casa abandonada. Se acercó a una ventana rota y se asomó dentro. Podía ver algunas herramientas y partes de motos tiradas en el suelo. Tenía que ser el lugar donde los mecánicos de la banda guardaban sus suministros.
Decidió entrar y tomar lo que necesitaba para hacer algunas reparaciones en su motocicleta, que tenía averías después de huir de la redada policial anterior. Se deslizó por la ventana y empezó a coger lo que necesitaba cuando escuchó unos pasos acercándose a ella. Se giró y vio a uno de los policías que había visto antes, mirándola fijamente.
"Pensé que te había dicho que te fueras de aquí" dijo el oficial, y sacó su arma. La Mantis sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo. Sabía que esta era la situación que había evitado toda su vida. Se alejó lentamente de la ventana, con las manos en alto.
"Puedo explicarlo" dijo, intentando ganar tiempo.
"No hay nada que puedas decirme que haga que esto no te arreste" respondió el policía, apretando el gatillo.
La Mantis cerró los ojos y esperó lo peor. Pero entonces, escuchó un fuerte ruido detrás de ella. Cuando se dio la vuelta, vio a otro policía apuntando una pistola hacia el oficial que la tenía encañonada. Ambos parecían estar sorprendidos.
"¿Qué demonios estás haciendo aquí?" preguntó el oficial más joven.
"Te vi corriendo tras alguien y pensé que podrías necesitar ayuda" respondió el segundo.
La Mantis aprovechó la situación y salió corriendo de la casa, cogiendo su mochila y su arma. Sabía que no podía dejar que se le acercaran de nuevo, pero también sabía que la policía se acercaba cada vez más a su identidad. Tendría que tomar riesgos aún mayores para eso, pero estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para evitar ser descubierta.
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