Episodio 5 : Empezar desde cero
La Mantis estaba nerviosa. De alguna manera, había logrado dejar atrás su vida delictiva y estaba intentando empezar de cero. Pero seguía sintiendo temor de que su pasado volviera a perseguirla y la obligara a volver a su antigua manera de vivir. La única persona que ayudaba a calmar estos temores era su última víctima, un hombre llamado Elliot.
Elliot era diferente a todos los demás. No la juzgaba ni la veía como una criminal, sino como una persona con un pasado complicado. La Mantis estaba agradecida de que Elliot la entendiera y comenzara a sentir algo más que solo una amistad. Comenzaron a pasar mucho tiempo juntos, aprendieron a conocerse más y más.
Una noche, en un elegante restaurante en el centro de la ciudad, la Mantis se inclinó hacia Elliot y lo besó. Fue un momento mágico. Los dos sintieron que había algo más entre ellos que solo amistad. Elliot sonrió después del beso y la Mantis pudo ver la felicidad en sus ojos.
—¿Qué te hace feliz? —preguntó la Mantis.
—Tú —respondió Elliot, tomándole la mano—. ¿Qué te hace feliz a ti?
—Poder estar aquí contigo —contestó la Mantis, sonriendo.
Los dos quedaron en silencio por un momento. La Mantis sabía que tenía que hablar con Elliot sobre su pasado. Él merecía saber quién era ella realmente.
—Elliot, hay algo que necesito decirte —dijo la Mantis, nerviosamente.
—Lo sé —respondió Elliot—. Sé que tienes un pasado complicado. Pero eso no me importa. Nosotros podemos ser felices juntos y olvidar todo eso.
La Mantis se sintió aliviada al escuchar las palabras de Elliot. Sabía que no tenía que esconderse de él y que lo aceptaba tal y como era.
—Gracias —dijo la Mantis, sonriendo.
Después de la cena, la Mantis y Elliot caminaron hacia el auto de ella. Cuando llegaron, la Mantis se volvió hacia Elliot.
—¿Estás listo para lo que viene después? —preguntó la Mantis, con una sonrisa encantadora.
—Conocerte más y más cada día que pasa —respondió Elliot, también sonriendo.
La Mantis y Elliot se besaron de nuevo bajo la luz de la luna mientras se dirigían hacia el auto. Sabían que había mucho que esperar en el futuro, pero juntos, se sentían invencibles.
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