Episodio 6 : El juicio
La ciudad finalmente respiraba tranquila después de que la Mantis fue atrapada. La policía había estado trabajando en el caso durante meses, y finalmente habían logrado poner fin a su reinado del terror.
El jefe de policía, el detective García, convocó una conferencia de prensa para dar una actualización sobre el caso. Los miembros de los medios de comunicación llegaron en masa, y se abrieron camino hacia la sala de prensa.
“Como saben, hemos estado investigando el caso de la Mantis durante muchos meses”, comenzó el detective García. “Pero hoy tengo el placer de informarles que finalmente hemos atrapado a la Mantis”.
La multitud se abrió en aplausos, aliviados de que el peligro finalmente había pasado.
“Después de realizar varias investigaciones y entrevistas, descubrimos que la Mantis ha estado involucrada en varios delitos en toda la ciudad”, continuó el detective García. “Desde robo hasta asesinato, su historial criminal es extenso”.
La multitud miró con horror mientras García explicaba los detalles del oscuro pasado de la Mantis. Entre los ciudadanos, algunos de los parientes de las víctimas de la Mantis sintieron la necesidad de testificar contra ella.
El juicio comenzó unas semanas después, en una sala de audiencias llena de gente. La Mantis estaba vestida de naranja brillante, flanqueada por dos guardias de seguridad. Miraba a su alrededor con desprecio, sin arrepentirse en lo más mínimo por sus crímenes.
La fiscal hizo su presentación, destacando los numerosos delitos por los que ella era responsable. El abogado de la defensa, nervioso, argumentó que su cliente no era totalmente responsable de sus actos, pues sufrió de problemas mentales todo el tiempo.
La Mantis estaba sentada con los brazos cruzados; sus ojos se movían rápidamente de un lado de la sala de audiencias al otro, buscando algún plan de salida.
Finalmente, llegó el momento de la declaración de la Mantis.
“¿Cómo se declara, señora?” Preguntó el juez.
Incluso antes de que el juez terminara la pregunta, la Mantis se levantó con una actitud desafiante y gritó: “Inocente”.
La multitud reaccionó con abucheos y gritos de enojo.
El juicio continuó, con la Fiscalía presentando pruebas y testigos. La defensa luchó por refutar cada una de ellas y probar la incompetencia mental de la Mantis.
En un momento dado, se llamó a un testigo de la policía para declarar sobre su encuentro con la Mantis mientras la llevaban a prisión.
“¿Puedes describir cómo estaba la acusada en ese momento?” preguntó la fiscal.
“Estaba muy tranquila, señora”, respondió el oficial. “De hecho, me dijo que estaba lista para el juicio y que no había nada que los pudiera hacer para cambiar lo que había hecho”.
La sala de audiencias estaba en silencio mientras el oficial daba su testimonio. La Mantis se sentaba quieta, sin expresión alguna en el rostro.
Finalmente, luego de varios días de alegatos, la corte declaró culpable a la Mantis de todos sus crímenes. Fue sentenciada a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional.
La sala de audiencias quedó en silencio cuando la sentencia fue leída.
La Mantis, todavía sin mostrar señales de arrepentimiento, fue llevada fuera de la sala, flanqueada por la policía y su abogado.
En la calle, la multitud estalló en vítores, sabiendo que la justicia había sido servida.
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